Seguidores del Independiente celebran su victoria por todo lo alto

Unos 2.000 seguidores y no tanto del Independiente del Valle celebraron este domingo la conquista de la Copa Sudamericana a expensas del Colón argentino con un desfile por el distrito metropolitano y una fiesta en Sangolquí, la casa del equipo que orienta el español Miguel Ángel Ramírez .

La celebración se concentró a unos tres kilómetros del estadio donde juega el Independiente.

Allí, los jugadores fueron recibidos con el que es ya casi un himno oficial en estos casos, “We are the champions”, y subieron a un escenario en el que fueron bañados en champán y desde el que exhibieron el trofeo obtenido el sábado en Asunción tras imponerse por 3-1.

Los jugadores fueron presentados uno a uno a ritmo de ‘salsa choke’ para festejar el logro sin antecedentes.

La fiesta organizada para el club ecuatoriano de fútbol con menos hinchada duró apenas un par de horas, antes de que técnicos y jugadores se replegaran a sus casas con sus familiares.

El Independiente regresó hoy a Quito y fue recibido en la pista del aeropuerto con un arco de agua en señal de celebración.

El vuelo chárter llegó al aeropuerto Mariscal Sucre a las 11.08 hora (16.08 GMT) procedente de Asunción, donde los jugadores estuvieron de fiesta hasta altas horas de hoy.

Cientos de aficionados y familiares aguardaban la delegación.

“Nos encontramos 35.000 argentinos contra 150 ecuatorianos. Nos sentimos una locura allá”, dijo el defensa central Luis Fernando León poco antes de exhibir la copa a los aficionados en la terminal.

León conoce desde su fichaje a los quince años (hoy tiene 26), el proceso de transformación del Independiente casi desde la Segunda División hasta alzarse con el título.

Tras abandonar el aeropuerto en un autobús sin techo el equipo cumplió un recorrido por la capital.

A lo largo del recorrido desde el aeropuerto hacia Quito, unos 25 kilómetros, eran pocos los ecuatorianos que se habían concentrado en las carreteras, quizás porque la nueva versión del Independiente es demasiado joven y no ha acumulado aún una afición multitudinaria.

La caravana, que en la zona de Cumbayá se vio obligada a esquivar algunos cables bajos, iba rodeada de una veintena de motociclistas y otra de vehículos, aunque en el recorrido se les sumaban intermitentemente decenas de conductores curiosos que no dejaron de hacer sonar sus bocinas.

En la misma Quito, la caravana pasó por una de las principales avenidas, la 6 de Diciembre, hacia la localidad de Sangolquí, unos 30 kilómetros al suroeste de la capital.

Ya camino de los Valles, donde se encuentra esa localidad, la caravana fue sumando fuerzas, con los tres carriles de bajada completamente saturados.

También se hizo más densa la presencia de aficionados con banderas de Ecuador y del Independiente, tanto a los lados de la carretera como en puentes. EFE

Source: Deportes

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